No se debe hacer la compra con hambre

Publicado en marzo 19, 2010. 1 Comentario

Ha quedado confirmado, y de forma terminante, algo que ya indicaba el sentido común: si se acude a la compra con hambre, se compran productos menos sanos y más engordantes. Como resultado de ello, las personas que compran con hambre están más gordas que las que lo hacen con el estómago lleno. Lo mejor es acudir a la tienda tras haber tomado algo y con la lista de la compra en la mano.

No comprar con hambre es algo que, además del sentido común, lo dicen dietistas, psicólogos y educadores. Si se sigue esa norma, se evita la compra de muchos alimentos superfluos y, en la mayoría de los casos, caros, poco sanos y engordantes. Saldrá ganando nuestro bolsillo y nuestra línea. Y, sobre todo, nuestra salud.

El estudio ha sido realizado por Nutrición Center, una empresa que se dedica al comercio de productos de nutrición. Participaron en él 5.000 mujeres de toda España, seleccionadas al azar, de una edad entre 30 y 65 años. Tras realizar una encuesta acerca de sus hábitos y medirles el IMC (Índice de Masa Corporal), el resultado fue incuestionable: el 76,9% de la mujeres que compraban habitualmente en ayunas presentaba obesidad, pero ese porcentaje se reducía hasta un 37,4% (menos de la mitad) en aquellas que solían comprar después de haber comido en las últimas cuatro horas.

 
La conjunción de tener hambre y ver alimentos apetecibles resulta funesta a la hora de hacer la compra: se estimula la salivación, la producción de jugos gástricos y se toman decisiones de compra compulsivas. Así nos llevamos a casa, por lo general, un exceso de alimentos apetecibles pero inadecuados para nuestra salud.

La consecuencia de esta forma de proceder es la adquisición de malas costumbres dietéticas, y no solamente por parte de quien hace la compra, ya que también se transmiten al resto de la familia (ellos comerán, por lo general, lo mismo), por lo que el perjuicio es múltiple.

A la vista de lo anterior, lo más aconsejable es actuar con la cabeza y no con el estómago: vayamos a la compra sin hambre y ciñámonos a una lista de productos elaborada previamente, en base a nuestras necesidades reales. Estas necesidades deben derivarse de un plan de menús semanales, equilibrados y saludables.

Comentarios (1)

 

  1. Javier dice:

    Es muy cierto. Lo digo por experiencia propia. Por esta y muchas más razones ya bajé 6 kilos. Me falta mucho mas aún. Saludos

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