Aprende a decir “no, gracias”

Publicado en mayo 28, 2010. No hay Comentarios

“No te pares de la mesa hasta terminar tu plato”. “Hay niños en el mundo que no tienen nada que comer y tú estas desperdiciando la comida”. ¿Te suena familiar? ¿Quizás te lo decía tu mamá o tu abuela y te sentías en la obligación de aceptar esto. Ahora en la adultez, y habiendo dejado atrás tu niñez, ¿sientes que todavía te es difícil desprenderte de esa crianza y decir que NO?

Pero, por supuesto que puedes decir que NO, a pesar de que corras el riesgo de herir los sentimientos de una o más personas. A menudo te encontrarás en situaciones en que quisieras complacer a todo el mundo, pero no debes poner en juego tu salud por simplemente no poder decir que NO.

Si usas algunas tácticas diplomáticas, tu respuesta ‘no, gracias’ será bien recibida y no necesariamente vas a ofender a alguien.

 

Dos tipos de alimentación

Pero, antes de llegar a estos consejos, es necesario que entiendas la diferencia entre una alimentación normal y una disfuncional.

La alimentación normal se refiere a tener un patrón o un horario regular, es decir, tres comidas y, quizás, un par de meriendas entre los alimentos para satisfacer el hambre a través del día. Esta alimentación es regulada por señales internas de hambre, apetito y satisfacción.

Por otro lado, una alimentación disfuncional es aquella que demuestra un patrón irregular de horarios y alimentos. Por lo general, la persona ayuna, salta las comidas, se pasa de dieta en dieta y come por gula. Y, en algunos casos, la persona come menos de lo que su cuerpo necesita y el comer se convierte en un reto.

La mayoría de las personas se encuentra en la categoría de ‘alimentación normal’, con ciertos deslices a través de su existencia, con el fin de buscar y perseguir al ‘cuerpo perfecto’. Y es muchas veces en esta búsqueda que se come de más y se pierde la rienda de la alimentación.

La alimentación normal incluye el comer para mantenernos saludables, tener energía, sentir placer y, en ciertas ocasiones, por razones o eventos sociales. Es en esto último donde debemos practicar el arte de decir ¡no, gracias!

  • Sinceridad – Si te ofrecen una comida que quieres evitar, comenta que estás tratando de mantener o perder peso y que quisieras sólo comer una parte o nada de ella, o escoger otro plato. Agrega que no deseas ofender a nadie, pero que en esos momentos te es muy importante controlar las porciones o calorías de los alimentos que ingieres.
  • Puedes decir sí a un poquito – Si sientes que no puedes rechazar la tarta (pie) de limón que hace tu suegra, planea por anticipado. Es decir, consume menos de los platos anteriores al postre y asegúrate que la porción de la tarta es moderada y, de esta forma, te complaces a ti y a tu anfitrión.
  • Usa tácticas del ‘más tarde’ – Si simplemente dices ‘más tarde’, demorarás o evitarás el comer excesivamente en ese determinado momento. O también puedes decir, “estoy tan lleno ahora que no podría saborear tan rico plato. Dame unos minutos y luego lo pruebo”. Una vez que los bocados se hayan terminado o se haya pasado a otra comida, es muy probable que nadie se acuerde de tu rechazo.
  • Llévate la comida a tu casa – Otra de las estrategias para evitar comer más de lo que quieres es elogiar la comida y pedir –de ser posible- llevártela a tu casa.

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Categoría: Mitos y Verdades

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